Hay gente a la que de pequeño le pegaban en el recreo y ahora, con una oposición aprobada, ha decidido que el mundo le debe algo.
Seguro que lo conoces.
Es ese funcionario que no solo lee la norma, sino que la "reinterpreta" hasta inventarse artículos que no existen.
Le da igual que tu proyecto sea una obra de arte o una chapuza integral; él solo quiere meterte el dedo en el ojo para sentirse poderoso por un rato.
Pero aquí está lo verdaderamente triste: a ese "chupatintas" le importa un bledo si tu casa es tóxica.
Él se obsesiona con si la ventana es mas o menos tradicional, mientras el Radón —el asesino silencioso— se cuela por el forjado de tu vivienda sin que nadie le ponga una sola pega administrativa.
La administración que tenemos no te va a salvar la vida.
Si esperas que un técnico que solo sabe retorcer normativas cuide de tu salud, vas listo.
Si no te preocupas tú de que tu hogar o el de tu cliente no sea una trampa para tus pulmones, nadie lo hará.
Te toca aprender a protegerte de lo que no se ve, pero mata.
He preparado algo para que dejes de depender de la suerte (y de los gilipollas con poder).
Lo llamo "Radón: el asesino silencioso".
En unos días lo retiro de la venta.
Es una pena no poder retirar de la circulación a ciertos personajes, pero al menos puedes evitar que sus tonterías te cuesten la salud.
Quiero una casa sana