Me parece algo maravilloso.
En esta lista convivís a diario arquitectos, técnicos y promotores.
Perfiles que, en teoría, deberían hablar el mismo idioma pero que, en la práctica, a veces parece que viven en planetas distintos.
Si llevas tiempo leyéndome, sabrás que hay un motivo por el que esto funciona: he decidido dejar de hablar como un arquitecto.
A los técnicos nos educan para refugiarnos en un lenguaje propio.
Uno lleno de sutilezas, metáforas raras y un vocabulario técnico que, a ojos de cualquiera que no tenga nuestro título, parece impostado.
Casi parece que lo hacemos para que nadie más pueda entendernos, como un club privado con su propio código secreto.
Y luego, claro, nos echamos las manos a la cabeza cuando la sociedad no nos entiende o cuando un promotor decide no contar con nosotros porque "somos muy complicados".
Escribir y hablar así me ha hecho poco popular entre los puristas del sector.
Aquellos que prefieren una frase rimbombante a un resultado tangible.
Pero no me importa.
Mi propósito va mucho más allá de gustar a todo el mundo o de que me inviten a dar ponencias sobre la "poética del espacio".
Mi propósito es ayudar a la gente a solucionar problemas reales.
Y ahora mismo, el problema real es la energía y cómo implementarla de forma rentable.
Por eso tengo a la venta la Masterclass sobre fotovoltaica.
No es un tratado teórico para académicos.
Es una herramienta para que entiendas la tecnología, pero sobre todo para que sepas cómo venderla y cómo aplicarla sin que el lenguaje se interponga en el camino del beneficio.
Si buscas palabras bonitas, no la compres.
Si buscas una solución que tus clientes (y tu bolsillo) entiendan a la primera, te interesa.
Durante esta semana puedes conseguirla por 60€.
El domingo el precio subirá.
Sin dramas, pero sin excepciones.