Parece que la primavera ya está aquí.
Y con ella, esa inestabilidad climática que nos vuelve locos.
En una misma semana hemos pasado de un calor de pleno agosto a lluvias torrenciales y, ahora, de nuevo al frío con amenaza de nieve para el fin de semana.
A estas alturas ya sabemos que en esta época del año la climatología es más cambiante que las versiones de los políticos sobre sus actividades cuando llegan al juzgado.
Lo curioso es que, haciendo consultoría, me encuentro con muchos técnicos que piensan que el comportamiento del clima es algo uniforme.
Diseñan como si el sol incidiera de una manera fija en invierno y de otra en verano.
Punto.
Con esa simplificación diseñan sus edificios.
Pero el sol no es un dibujo estático en un papel.
El sol cambia su trayectoria cada día.
Durante los 365 días del año.
Ese esquemita que ves en tantos proyectos, con un voladizo protegiendo la superficie acristalada y el sol incidiendo en un ángulo perfecto, corresponde a un único día de todo el año.
Solo uno.
¿Qué pasa los otros 364 días? Pues que el ángulo es diferente y el edificio deja de comportarse como debería.
Si queremos un edificio que funcione de verdad, en cualquier condición, hay que estudiarlo con herramientas adecuadas y mucho mimo.
Por eso, mi consultoría ayuda tanto a técnicos que quieren excelencia como a particulares que no tienen claro cómo se comportará su futura casa a lo largo del año.
Si quieres que le echemos un ojo a tu proyecto antes de que el sol te dé una sorpresa desagradable, puedes reservar aquí:
PD: Ya sabes que mi tiempo es limitado y solo abro el servicio de consultoría hasta que completo mi agenda.
PD2: Tenía 10 plazas disponibles. Solo quedan 7. En cuanto se llenen, volveré a cerrar el servicio una temporada.