Seguramente estos días has vuelto a escuchar el tema del apagón del año pasado.
Es normal, fue un evento que sacudió la confianza de mucha gente.
La mayoría lo recuerda perfectamente.
No tener luz condicionó la vida de miles de personas.
Hubo quien pasó miedo real imaginando escenarios apocalípticos.
Al final, por suerte, solo fueron unas horas; en mi caso, algo más de 24.
Sin embargo, mi vida no se alteró.
Mi casa y mi oficina siguieron funcionando con relativa normalidad.
Lo único que dejó de funcionar fue el teléfono e internet, y te confieso que hasta resultó un poco liberador.
Ese día, mucha gente descubrió una verdad incómoda: tener una instalación fotovoltaica no te garantiza tener luz aunque haga un sol de justicia.
Si se corta el suministro, tu instalación se apaga.
Salvo que cumpla ciertas condiciones técnicas que casi nadie te cuenta cuando intentan venderte paneles "al calor de la subvención".
Aquel apagón demostró la diferencia entre los que actuaron con previsión y bien asesorados, y los que simplemente montaron placas sin un propósito claro, buscando solo el descuento del Estado.
En mi consultoría abordamos estos temas.
No vendemos "hierros" ni paneles; vendemos la tranquilidad de saber que tu sistema responderá cuando el mundo exterior falle.
Te ayudamos a que vivas sin temer al próximo holocausto zombie.
Te aviso: es muy posible que en pocos días cierre la consultoría durante un tiempo para centrarme en los proyectos que ya están en marcha.
Si quieres que revisemos tu caso antes de que eche el cierre, es ahora.
Puedes contratar tu sesión aquí
PD: En breve pondré en marcha una nueva masterclass, pero tengo una duda.
¿Prefieres que la haga sobre fotovoltaica y autoconsumo real o sobre sistemas de refrigeración?
Responde a este mail indicándome tu preferencia.
Tu opinión decide el tema.