Ayer me llamó un compañero que instala ventanas.
Estaba en una obra y su cliente le soltó la pregunta de las preguntas:
—“Oye, ¿crees que en mi casa podría poner una estufa de leña?”
Y entonces empezó el circo.
El instalador de estufas le dijo que ni de broma porque no había toma de aire exterior y que iba a quedarse sin oxígeno.
El aparejador le aseguró que con la ventilación mecánica no pasaba nada.
El cuñao, cómo no, que él tiene una y es la gloria bendita.
El arquitecto… que no lo tenía claro.
Cuatro respuestas.
Cuatro direcciones distintas.
Cero certezas.
Me llamó porque, cuando todos opinan, alguien tiene que pensar.
Y sí, lo pensé.
Y lo tenía claro: ninguna de las anteriores es correcta.
Mañana te contaré el porqué.
Pero quédate con esto: cuando un cliente recibe muchas respuestas y ninguna le cuadra… busca a alguien que vea lo que los demás pasan por alto.
Ahí es donde entro yo.
Si quieres trabajar con alguien que te ayude a tomar decisiones técnicas sin peleas, sin dudas y sin tener que fiarte del que más grita…
el mes que viene aún tengo una plaza.
Solo una.
Para entrar, tienes que pasar antes por la consultoría previa.
Si encajamos, seguimos.
Si no, te llevas claridad.
Aquí puedes reservar:
PD: Si tu sector está lleno de opinadores, mejor que tengas a alguien que no opine.: que aporte certezas.