Subject: Ayer estuve en un juicio.

Ayer estuve en un juicio.


No por un crimen, ni por un escándalo.


Estuve en un juicio por una porción de suelo.


Ridículamente pequeña.

Tan pequeña que no te lo creerías.

Pero ahí estábamos, todos vestidos de domingo, con cara de lunes, discutiendo sobre algo que todo el mundo sabe a quién pertenece.


Entonces, ¿por qué el juicio?


Porque el plano catastral está mal.

Porque el plano urbanístico también.

Porque la Administración se ha equivocado.

Y su error no lo paga ella.


Lo pagas tú.

Con tu dinero.

Con tu tiempo.

Con tus nervios.


Toca contratar a un técnico.

A un abogado.

A un procurador.

Y esperar meses (o años) para que alguien en una sala te diga que sí, que eso que ya sabías que era tuyo, efectivamente lo es.


La otra opción —la "barata"— es pedirle a la administración que arregle sus propios errores.

Y armarte de paciencia.


Spoiler: vas a necesitar toneladas.


Porque ellos sí que dominan el arte del "mientras tanto".

Mientras tanto, tú no construyes.

Mientras tanto, tú no vendes.

Mientras tanto, tú no vives tranquilo.


Y mientras tanto… el negocio para abogados, jueces, procuradores y técnicos sigue girando.


Todo por un trozo de tierra.


Un trozo que ya es tuyo.

Pero que tienes que volver a pagar para que te lo reconozcan.


Por eso, si alguna vez te toca vivir algo parecido, haz esto:


Rodéate de los mejores.

No de los más baratos.

De los mejores.


Te ahorrarás disgustos, tiempo y, al final, también dinero.


Y si quieres trabajar conmigo, este es el primer paso: