¿Sabes quién es Jay Abraham?
Sí, ese estratega de Marketing de Respuesta Directa.
(Nivel gurú.)
Cobra 30.000$ al día por sus consultorías y, cuando se implica en proyectos, se lleva entre un 25% y un 33% de lo que factures con su campaña.
Resulta que una vez lo invitaron a hablar en un mastermind.
Él, junto con otros, tenía que dar una charla.
Todos tenían una presentación sobre un tema.
Jay decidió hacer algo diferente.
No haría un ppt y una presentación.
Iba a pedir voluntarios entre los asistentes en la sala.
Dedicaría 10 minutos a cada voluntario.
Sobre el escenario, estos le harían las preguntas que quisieran en directo sobre su negocio.
Jay resolvería esas inquietudes y problemas del negocio del voluntario según su juicio.
Hasta aquí todo suena bien.
Cuando comunicó al público cómo se iba a desarrollar su charla, la mayoría levantó la mano.
A los elegidos les brillaban tanto los ojos de alegría que parecía que estuvieran delante de Aladino (solo que en vez de tres deseos iban a pedir uno).
El primer voluntario lanza la primera pregunta.
Jay contesta:
-No, preguntas sobre estrategia, no sobre tácticas…
Solo que a los asistentes lo que más les urgía era implementar nuevas tácticas…
Así que a cada tipo nuevo que subía al escenario para preguntar le decía lo mismo que al anterior:
“No preguntes sobre tácticas, pregunta sobre estrategia.”
A Jay se le estaban hinchando las narices...
¡¡Él es un estratega, no un "táctico"…!!
Al poco cambió de estrategia y se pasó a dar una charla como todos los demás.
Esto que le sucedió a Jay Abraham nos puede pasar a cualquiera de nosotros.
Si alguna vez has estado o te encuentras en una situación parecida, te recomiendo que tengas esto muy presente:
Dale a la gente lo que quiere, no lo que necesita.
Y, una vez les has vendido lo que quieren, dales lo que necesitan.
¡Feliz viernes!
Beatriz Aguilar
Socialancer.com