Subject: Tu proyecto no cumple el CTE

Divertido, ¿verdad?


Ese es el tiempo exacto que, según me confesó un abogado hace años, necesitaría una persona dedicada ocho horas al día solo para leer toda la normativa que aplica a un proyecto de edificación actual.


Ocho años.


Leerla, que no entenderla.


Recuerdo cuando era estudiante de arquitectura y oí hablar del CTE por primera vez.


Nos lo vendieron como "la salvación".


Toda la normativa juntita, clarita y con su propia página web.


Pensábamos que tendríamos un guion sencillo para nuestros proyectos.


Nos equivocamos por completo.


Pongámonos en contexto: hace 30 años, un proyecto de una vivienda unifamiliar se resolvía con una memoria de 12 páginas y seis planos.


Hoy, si no entregas cientos de páginas y decenas de anexos de "obligado cumplimiento", parece que no has trabajado.


Hemos creado un monstruo.


El CTE no es un documento único; es un Frankenstein de fragmentos escritos por personas que no se hablaban entre sí.


Es tan caótico que, a veces, para cumplir con una exigencia, tienes que incumplir otra forzosamente.


Los abogados tienen que vivir de algo, supongo.


Pero aquí está la verdad incómoda que nadie se atreve a decir en voz alta: Tu proyecto está incumpliendo algo ahora mismo.


El mío también.


Es estadísticamente imposible no hacerlo.


Sin embargo, lo más importante en una obra no es ser un esclavo de la norma, sino hacer las cosas lo suficientemente bien para que todos queden satisfechos.


Si la obra funciona, nadie vendrá con una lupa a buscar el fallo.


De hecho, yo incumplo sistemáticamente el documento básico de protección contra el radón.


Y duermo tranquilo cada noche.


¿Por qué me permito ese lujo? Te lo explico con detalle en la masterclass:


Radón: El asesino silencioso


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PD- El descuento se esfuma este domingo a medianoche. Después, el precio sube y no habrá excepciones.