Hay un dicho muy común que dice: "Nadie escarmienta en cabeza ajena".
Durante mucho tiempo, yo fui el presidente del club de fans de esa frase.
Daba igual lo que me dijesen.
Yo tenía que darme el golpe.
Yo tenía que experimentar.
Yo tenía que "vivirlo".
Y no te voy a mentir, cuando el dolor es tuyo, la lección se graba a fuego.
Pero ese método tiene un problema enorme: Es lento y es caro.
Tu tiempo es limitado.
Si tienes que cometer todos los errores posibles para aprender cómo montar tu proyecto, se te va a ir la vida (y el presupuesto).
Por eso, mi gran cambio en 2025 ha sido cerrar la boca y abrir los oídos.
He dejado de intentar ser el más listo de la habitación y he empezado a fijarme en los que ya tienen lo que yo quiero.
He guardado mis prejuicios en un cajón y me he dedicado a observar qué decisiones toman los que tienen éxito.
¿El resultado?
Ha sido una de las decisiones más rentables de mi vida.
He avanzado más este año escuchando que en los tres anteriores "experimentando".
Te cuento esto porque mi trabajo consiste, precisamente, en que tú escarmientes en mi cabeza.
Que te ahorres mis errores.
Que uses mi experiencia para no tener que darte todos los golpes que yo me di.
Si quieres que revisemos tu proyecto antes de que acabe el año, mi consultoría está abierta.
Pero se cierra el 31 de diciembre.
Hoy a media noche. Me contratas antes de comer las uvas, o se acabó.
En enero no habrá plazas.
Y cuando vuelvan, el precio será otro (más alto) y el planteamiento será otro.
Si quieres aprovechar lo que sé para ir más rápido, es aquí:
Consultoría previa de proyecto
Si prefieres aprender a base de tus propios golpes, también está bien.
Es más heroico, aunque duele más.
Un abrazo.
PD: Sería fantástico que esto de aprender en cabeza ajena se lo tatuasen los hijos, pero es complicado. Aun así si eres padre no desesperes y sigue predicando, que algo queda.
PD2: Aunque los padres a veces parezcamos idiotas, algo habremos aprendido en todos estos años. Así que si eres hijo, aprovéchalo.