Subject: Los ricos también lloran (y sus constructoras también)

Seguro que has oído esa frase: «El que tiene padrino, se bautiza».


Yo la escuché por primera vez al poco de empezar Arquitectura.


Me la dijo un amigo y, sinceramente, en aquel momento me sonó a excusa de perdedor.


Pero los años de obra y oficina me dieron el bofetón de realidad.


Mientras yo venía de un pueblo, hijo de padres asalariados sin "posibles", muchos de mis compañeros ya tenían la constructora o el estudio montado.


Solo esperaban el título para sentarse en el despacho del jefe.


Lo fácil ahí es echar la culpa al sistema y pensar que uno no crece porque no tiene facilidades.


Pero la realidad es mucho más cruda, y como decían en los culebrones: «los ricos también lloran».


He visto negocios en este sector que facturan millones de euros y que, por dentro, están podridos.


No son rentables.


No son viables.


Son gigantes con pies de barro que apenas mantienen el equilibrio a final de mes.


A veces nos complicamos la vida con planes maestros y no vemos lo fácil que podría ser si tuviéramos un sistema claro.


Lo importante para crecer no es el apellido, es ser persistente, observar lo que funciona y descartar lo que no.


El buen plan suele aparecer después de haber tachado muchos planes malos.


De esto y de cómo simplificar tu rentabilidad hablaremos el martes.


Voy a poner a la venta una formación por única vez.


No habrá más ediciones, al menos no con este formato.


Si estás en el «grupo con sentido», podrás entrar con unas condiciones mucho más favorables que el resto. Si no estás, el martes tendrás tu oportunidad, pero recuerda que el tiempo corre. ️


Nos vemos dentro.