Si me has seguido esta semana, ya lo sabes: tu proyecto NO cumple el CTE.
Punto.
Y mientras tú te preocupas por los cálculos, hay un funcionario amargado en el ayuntamiento deseando encontrar una coma fuera de lugar para justificar su aburrida existencia.
Aquí va una verdad incómoda: el conocimiento debe estar en las personas, no en los papeles.
Los papeles son solo una carga administrativa.
De hecho, cuanta menos información contengan, mejor.
A lo que no se cuenta, no se le pueden poner pegas.
Así de simple.
Hoy en día, los proyectos exigen una justificación compleja contra el gas radón.
Es absurdo.
¿Es importante que el técnico municipal lo apruebe?
Sí, claro... porque si no, no hay licencia.
Pero, ¿te sirve de algo a ti?
No.
Que obtengas la licencia no garantiza que el problema esté solucionado.
Estás dando alpiste a la administración para que te deje en paz, pero tu casa necesita caviar del bueno.
Entiende la diferencia en 5 minutos en la masterclass: "Radón: el asesino silencioso".
Aprende a redactar lo justo para el Ayuntamiento y a ejecutar lo máximo para tu salud.
Mañana la retiro de la venta.
Ni un minuto más.