Dicen que en el mundo de la edificación el tiempo es dinero.
Yo voy un paso más allá: el tiempo es vida.
Y en las últimas semanas, he tenido muy poca para mí.
Llevo un ritmo frenético.
Si fuera un muro de carga, ya me habrían salido un par de grietas.
Entre poner en marcha la formación Crece con energía, cerrar proyectos que se resistían y abrir otros nuevos, apenas he tenido tiempo de respirar.
Pero en medio de este caos, he hecho algo que para algunos sería una locura: acabo de invertir unos cuantos miles de euros en una nueva formación.
¿Por qué soltar esa cantidad de dinero cuando ya tengo la agenda llena?
Porque tengo referencias brutales y unas expectativas altísimas.
Pero, sobre todo, porque lo he comprobado mil veces: rodearte de los mejores te hace mejor a ti de forma inmediata.
En este sector (y en cualquiera), no hace falta ser el más listo de la clase ni intentar reinventar la rueda cada mañana.
Basta con tener el espíritu crítico suficiente para fijarte en lo que hacen aquellos a los que les va mejor que a ti, coger lo que funciona y aplicarlo para avanzar más rápido.
Es el atajo más rentable que existe.
En unos días te contaré más sobre lo que estoy cocinando, pero mientras tanto, quiero decirte algo importante.
Muchos me escribís para pedirme consejo sobre vuestros proyectos antes de empezar a mover tierras o firmar presupuestos.
Por eso abrí la consultoría previa de proyecto.
Es el espacio donde analizamos tu idea antes de que cometas errores que te cuesten el triple de lo que vale mi sesión.
La noticia es que solo quedan dos plazas disponibles.
En cuanto se completen estas dos, volveré a cerrar el servicio durante una buena temporada para centrarme en los proyectos que ya están en marcha y en mi propia formación.
Si quieres ser uno de esos dos, puedes reservar aquí:
Si no llegas a tiempo, no pasa nada, nos seguiremos viendo por aquí. Pero si tienes algo serio entre manos, quizás no quieras aprender a base de golpes.