Volvemos a tener guerra a las puertas de Europa.
Y, como no podía ser de otra manera, los precios de la energía se han vuelto a disparar.
Aquí es cuando el Gobierno sale en nuestra "defensa". Nos bajan un poco el IVA de los hidrocarburos, nos tocan el impuesto eléctrico... En fin, parches cosméticos.
Suena muy bien en el telediario, pero tú y yo sabemos que en el bolsillo se nota más bien poco.
Es como ponerle una tirita a una herida de bala.
Mientras tanto, las eléctricas siguen a lo suyo.
He oído que Repsol ya está lanzando campañas de descuentos para fidelizar clientes a través de su app.
Y detrás vendrán todas las demás.
Si tanto el Estado como las compañías tienen margen para bajar los precios cuando les interesa, ¿por qué no lo hacen siempre?
La respuesta es cruda: porque somos cautivos.
No tenemos escapatoria.
O pasamos por el aro, o nos quedamos a oscuras.
Estamos pagando la fiesta de otros mientras nuestros ingresos tocan techo.
Somos los "pagafantas" oficiales del sistema energético.
Pero hay una alternativa.
Y si estás metido en el mundo de la construcción o te interesa el sector, sabes de qué hablo: la independencia.
Construye o rehabilita tu vivienda.
Conviértela en una Passivhaus.
Y si ahora mismo no puedes llegar a tanto, al menos hazte lo más autosuficiente posible.
Reduce tu dependencia de un sistema que te necesita callado y pagando.
La resiliencia no es una moda, es una estrategia de supervivencia.
Yo, por lo pronto, ya me he asegurado una tarifa eléctrica con precios cerrados, tanto para lo que compro como para lo que vierto a la red.
Antes de que el precio vuelva a escalar y nos pille desprevenidos.
Te recomiendo que hagas lo mismo.
Si quieres probar la que yo uso, aquí tienes el enlace.
Si te das de alta desde aquí, te regalan 50€ para que tu próxima factura sea, por fin, un poco más justa:
Deja de pagar la fiesta de los demás.