Todo el mundo en este sector dice que quiere ahorrar dinero.
Pero la mayoría lo intenta por el lado equivocado.
Intentan ahorrar escatimando en la fase de planteamiento, pensando que "ya se irá viendo sobre la marcha" o que "eso lo resolvemos a pie de obra".
Gran error.
Mover un tabique en un plano te cuesta diez segundos y el desgaste de una goma de borrar.
Mover ese mismo tabique cuando ya han entrado los albañiles, se ha tirado el nivel y se han levantado las hiladas, te cuesta una fortuna en tiempo, materiales y cabreos.
La diferencia entre un proyecto rentable y una pesadilla de "ya que estamos..." (que siempre acaba inflando el presupuesto un 30%) es el trabajo previo.
Mucha gente se salta este paso porque tienen prisa por empezar a picar.
Quieren ver movimiento.
Pero el movimiento sin dirección solo te lleva más rápido al desastre.
En mi consultoría previa no hacemos dibujitos bonitos para que queden bien en un cuadro. Hacemos el trabajo sucio antes de que sea caro: Detectamos las grietas de tu plan antes de que se conviertan en grietas reales. Filtramos las soluciones que parecen baratas pero que te van a arruinar en el mantenimiento. Ponemos negro sobre blanco para que, cuando entre la cuadrilla, todos sepan exactamente qué hacer.
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