Subject: El timo de la estampita

En el siglo pasado, el timo clásico era burdo: un tipo se hacía el tonto paseando con un sobre lleno de supuestos billetes.


Buscaba a alguien lo suficientemente codicioso y con el ego inflado que creyera que podía engañar al pobre tonto pegándole el cambiazo.


Al final, el "listo" de turno regresaba a casa sin un duro y con un sobre lleno de recortes de periódico.


Hoy en día, las estafas ya no ocurren en la calle, sino directamente en las pantallas de nuestros ordenadores o nuestros moviles.


Con la irrupción de internet y el salvaje avance de la Inteligencia Artificial, los delincuentes se han sofisticado tanto que ya no parecen tontos; ahora se camuflan como tu banco, la administración pública o, peor aún, como uno de tus proveedores habituales de material.


Imagina abrir tu correo y ver un mensaje idéntico al de tu proveedor de hormigón, ladrillos o estructuras metálicas, solicitando con urgencia actualizar los datos bancarios para certificar la última fase de la obra.


Haces la transferencia de miles de euros y, semanas después, cuando te reclaman el impago real, descubres la jugada.


Te quedas con la obra congelada, el presupuesto roto y cara de circunstancias.


Nos pasa a todos cuando nos pillan despistados y con las defensas bajas.


Por suerte, esto se evita con buenos hábitos y anticipación.


Mi amigo Fernando Castillo maneja una newsletter espectacular centrada en ciberseguridad práctica para proteger los recursos de tu negocio o de tu familia.


Además, va a colaborar ofreciendo una masterclass exclusiva para los alumnos de mi formación "Crece con Energía".


Normalmente solo nos acordamos de tapar el agujero después de que la tragedia ha pasado.


 No pongas en juego el fruto de tu esfuerzo.


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