Cada vez que me junto con gente que es referente en su sector, me maravilla lo poco que sé.
Lo digo totalmente en serio.
Sé muy poco sobre nutrición, sobre ciberseguridad, sobre hábitos saludables o sobre criptomonedas.
Incluso dentro de mi propio terreno, que es la construcción.
He estudiado arquitectura y sé bastante sobre eficiencia energética y confort.
Pero sé lo justo sobre otros temas que delego sistemáticamente, como puede ser el cálculo de estructuras complejas.
Y está jodidamente bien que así sea.
El gran error en nuestro sector es cuando pretendemos saber de todo y meternos en todo.
Eso es un charco muy peligroso.
Uno en el que es insultantemente fácil ahogarse.
Querer tomar decisiones sobre instalaciones o tecnologías que no controlamos, solo por el orgullo de "no quedar mal" ante el cliente, nos suele llevar al desastre más absoluto.
En el día a día de una obra o de un negocio, lo importante no es ser una enciclopedia andante.
Lo verdaderamente importante es tener el teléfono del que sabe.
Sabiendo a quién hay que preguntar, las soluciones vienen solas.
Tomemos la energía fotovoltaica.
Todo el mundo habla de ella, pero pocos la entienden de verdad.
Si te preocupa este tema, si te planteas si realmente merece la pena invertir, o si quieres tener la certeza de qué responder para aconsejar a tus clientes con criterio real... tienes que pisar firme.
Y no te hablo de complejos cálculos teóricos.
Te hablo de funcionamiento real.
De las cosas prácticas que tienes que tener en cuenta y que nadie te explica en los folletos comerciales.
Todo eso lo cuento, sin rodeos, en mi masterclass "Los lunes al sol".
Ayer subió de precio. Pero, aun así, 80€ son un regalo ridículo para la cantidad de dinero, tiempo y dolores de cabeza que te vas a ahorrar.
Solo estará a la venta unos días más. Si estás pensando en ello, no lo dudes mucho. O entras ahora, o será tarde.