Los trámites urbanísticos son una auténtica maravilla... si lo tuyo es el humor negro.
Esta semana me contactó un señor desesperado.
Resulta que hace años quiso hacer una permuta de un terreno con el ayuntamiento, pero ahora el Catastro se niega en rotundo a inscribirlo.
Me pasó la documentación, me senté a revisarla con calma y... ¡sorpresa!
El trámite se hizo tan sumamente mal que, a efectos prácticos, es como si nunca se hubiera entregado nada.
Pero la verdadera magia vino después.
El caso me sonaba demasiado.
Busqué en mi archivo histórico y ahí estaba: yo mismo le había presupuestado exactamente ese trabajo... ¡en el año 2014!
En su momento, mi tarifa le debió de parecer cara.
Decidió encargárselo a otro "profesional" más económico.
¿El resultado real?
Doce años después, el trámite sigue sin resolverse, no tiene el terreno a su nombre y el marrón es el triple de grande.
Lo barato sale caro, pero que te cueste más de una década de tu vida ya es otro nivel.
Cada vez soporto menos la burocracia urbanística.
Son cosas que en apariencia son sencillas, pero pasan por tantas manos que siempre hay alguien en un despacho dispuesto a complicar el papeleo.
Para torear aquí hay que saber muy bien lo que se hace; si no, te pican.
¿Y sabes qué es lo mejor?
El hombre me suplicó que salvara su papeleo.
He declinado el encargo.
Sencillamente, no me apetece meterme en ese fango ahora mismo y, afortunadamente, estoy hasta arriba de trabajo con clientes que sí valoran lo que hago.
Si este señor hubiera estado en mi pequeña comunidad de Discord, se habría ahorrado doce años de dolores de cabeza.
Habría hecho la consulta a tiempo, habría salido con las ideas claras y, probablemente, habría encontrdo a un técnico competente dispuesto a solucionarlo a la primera.
Únete al grupo con sentido.
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