En el mundo de la construcción tenemos una tendencia natural a mirar el precio del bloque antes que el beneficio del muro.
Comparamos: ¿Termoarcilla o hormigón celular?
Uno es más barato por unidad.
Listo, descartamos el caro.
Fin de la historia.
Pero los números sin cordura son peligrosos.
Piénsalo así: si un sistema constructivo te permite tener muros un poco más finos manteniendo el aislamiento, y con eso ganas 4m² en el total de la vivienda...
Acabas de obtener un baño "gratis".
Porque la superficie que pagas es la construida, pero la que vives es la útil.
Lo que queda atrapado dentro de una pared de ladrillo gorda no te sirve para nada.
No puedes poner ahí una ducha.
Hacer números con sensatez es entender que nada es tan sencillo como parece en el presupuesto inicial.
Para tener los conceptos claros (o que alguien te ayude a verlos), hemos creado el Grupo con Sentido.
Un lugar para gente con inquietud, algo que es un lujo poco frecuente hoy en día.
Si quieres dejar de tirar metros útiles a la basura, asómate por aquí:
Quiero construir con sentido