Subject: Arreglamelo

Cuando mis hijos eran pequeños, tenían una fe ciega en el celo.


Daba igual si se rompía un juguete de plástico, un camión de madera o un jarrón de porcelana: dos vueltas de cinta adhesiva y, para ellos, el problema estaba resuelto.


Parece una niñería, ¿verdad?


Cosas de críos.


El problema es que luego creces, vas a una obra y te das cuenta de que muchos adultos operan con la misma mentalidad.


El 90% de los imprevistos se intentan solucionar con una mezcla genérica de cemento y arena, un poco de espuma de poliuretano y, si me apuras, cinta americana.


"Esto con un pegote de mortero se queda niquelado", te dicen.


Y luego, claro, llegan las humedades que nadie sabe de dónde salen, las grietas que aparecen a los seis meses o los materiales carísimos que se despegan porque no eran compatibles con el soporte.


Si vas al fabricante de morteros, descubres que tiene un catálogo infinito.


Hay un producto específico para cada situación técnica, para cada clima y para cada esfuerzo mecánico.


Pero eso no gusta en las obras.


Es mucho más cómodo tener un saco que "sirva para todo" que pararse a estudiar la solución óptima.


Siento decirte que la vida no funciona así.


Tratar todos los problemas como si fuesen un clavo solo porque tu única herramienta es un martillo es el camino más rápido para tirar el dinero de tu cliente (o el tuyo).


En mi consultoría previa de proyecto, ayudo a técnicos y propietarios a encontrar la solución técnica real antes de que entre la cuadrilla.


Mi trabajo es evitar que pierdas tiempo y presupuesto demoliendo tabiques a martillazos por no haber elegido el material adecuado cuando todavía estábamos sobre el papel.


Si quieres dejar de poner "celo" en tus proyectos y empezar a construir con soluciones que no den problemas...


¿Hablamos?



PD- Felicidades a todas las que seais mamás, y a los que no los sois, acordaos de felicitar a la vuestra. Porque madre solo hay una.