Subject: Aqui lo tienes

Ayer te hablaba del lobo que ronda mi zona y de las casas de los cerditos.


Hoy quiero confesarle algo a todo el sector de la edificación: nos han estado engañando desde la infancia.


El cuento está mal contado.


Resulta que el primer cerdito, el de la paja, no era ningún vago.


Era un adelantado a su tiempo.


Pensemos en frío: la paja es un material barato, asequible, de proximidad y con una capacidad de aislamiento térmico brutal.


Además, favorece muchísimo la autoconstrucción.


Ahora que las normativas europeas nos aprietan las tuercas no solo para ahorrar energía, sino para reducir drásticamente las emisiones de CO2... ¿qué mejor material vas a encontrar?


¿Andas buscando industrialización?


El de la madera tampoco era un flojo.


Era un auténtico visionario.


La madera es un recurso renovable que abre las puertas de par en par al sistema industrializado, el camino hacia el que se dirige la construcción actual sin mirar atrás.


Rapidez, precisión y sostenibilidad.


El segundo cerdito vio el futuro y se montó en él.


Entonces, ¿qué pasa con el tercer cerdito, el del ladrillo y la tradición patria?


De ese prefiero hablarte mañana, porque su situación en pleno siglo XXI es para echarse a llorar.


Elijas el sistema constructivo que elijas, lo que hoy no tiene ningún perdón es diseñar una vivienda que no sea extremadamente eficiente.


Y el pilar maestro de esa eficiencia es dejar de comprar energía cara y empezar a producir la tuya propia.


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PD: Mañana te cuento por qué el cerdito del ladrillo hoy estaría completamente arruinado y condenado por la normativa. Atento al correo del domingo.