Ayer vi un debate en un foro del sector que me encendió la sangre.
Hablaban de cómo calcular los honorarios de un arquitecto.
Si no eres del mundillo, te lo explico rápido: hace años existía "Papá Colegio".
Él te decía lo mínimo que debías cobrar.
Eran honorarios generosos.
Pan para todos, buenos y malos.
Luego llegó la "libre competencia" y esas tarifas pasaron a ser recomendaciones.
Después, la selva: hoy un arquitecto puede cobrar lo que quiera, incluso perder dinero si le apetece.
Lo curioso es que muchos siguen usando esos baremos de hace dos décadas como si fueran un manuscrito clandestino en una época oscura.
Otros, más "técnicos", hacen análisis sesudos para sacar un precio hora y vivir dignamente.
Cobrar por hora, con todos mis respetos, es para los jornaleros.
Vender décadas de estudio, noches en vela y callos en la obra a precio de temporero me parece, sencillamente, insultante.
El conocimiento no se mide en horas.
Se mide en los problemas que evitas y el dinero que ahorras.
Por ejemplo: ¿Cuánto vale que yo te enseñe a protegerte del radón de forma sencilla?
En menos tiempo del que tardarías en leer una normativa que ni los que la escribieron entienden.
¿Cuánto vale que te enseñe a evitarlo sin aplicar las medidas carísimas que esa misma norma te intenta imponer?
Debería valer cientos de euros. De hecho, los vale.
Pero yo te lo entrego por 80€.
Lo sé, estoy loco.
Pero mi locura tiene fecha de caducidad y es hoy mismo.
Esta noche, a las 23:59, este precio (y esta oportunidad de dejar de hacer el jornalero con tu salud y tu dinero) desaparece.
Si quieres la solución inteligente, es por aquí:
Quiero la Masterclass de Radón antes de que desaparezca
Solo hasta hoy. Mañana volveré a mi sano juicio.