Tema: ★★★★★ Nosotros y los medios de comunicación




Casi todas las semanas me llegan emails de medios de comunicación que quieren hacer entrevistas o reportajes sobre homeschooling. Muchos de ellos, a pesar de que les contesto, se quedan sin la información que solicitan porque la mayoría de las familias homeschoolers en España prefiere no salir en los medios. Y yo, que siempre estoy dispuesta a salir, tengo (o he tenido durante años) una familia que no es interesante de cara a los medios. ¿Por qué? Porque era una madre soltera con un niño pequeño que, además, es unschooler, por lo que no podíamos proporcionarles la típica imagen de familia perfecta que estudia matemáticas en la mesa de la cocina. Otras familias han decidido salir en los medios (por “la causa”) y se han llevado una decepción al ver que su mensaje era manipulado.

Es habitual que en el mes de septiembre los medios de comunicación se acuerden de nosotros, los que no llevamos a los niños al colegio. Los medios son así. La actualidad manda y la actualidad, en septiembre, es la vuelta al cole. Así que nosotros le ponemos el punto exótico a la noticia con nuestra no vuelta al cole. Y por eso les interesamos. Por nada más. No les interesa en realidad lo que hacemos, ni por qué lo hacemos, ni mucho menos cuáles son nuestras reivindicaciones, si es que las tenemos (que algunas familias no las tienen).

A mi siempre me ha gustado hacer entrevistas y empecé desde muy joven (en la revista del colegio, primero, y en la revista local, después). Así que sé bien que quien tiene la pluma tiene el poder. Sé lo que un periodista puede hacer con el mensaje de sus entrevistados, para bien y para mal. Si en la prensa escrita es fácil manipular el contenido, el medio audiovisual es aún más peligroso. Lo sabía antes y lo confirmo ahora, después de haber dirigido el documental “Educación a la carta” y de haber acompañado todo el proceso de montaje. Cuando elegía un fragmento de una entrevista y, al verlo solo, me daba cuenta de que estaba tergiversando el mensaje original, pues la frase estaba ahora fuera de contexto y yo podía hacer que tuviera un significado diferente.

Precisamente porque he estado a cada lado de la cámara, o del papel, procuro responder las entrevistas a golpe de tuits. Que cada respuesta mía pueda ser un titular, que sea difícil de cortar y que sea difícil hacerme decir algo diferente de lo que dije en realidad. No siempre lo consigo y, después, por si no fuera suficiente con leer o escuchar lo que no dije, tengo que ver como otros homeschoolers me piden explicaciones de por qué afirmé tal o cual cosa, que tal vez ni siquiera se corresponde con lo que realmente dije. Pero sigo saliendo. Sigo contestando a todas las entrevistas y haciendo todas las declaraciones que considere necesarias.
Ya no cuento nuestro día a día en un blog, por varios motivos. Uno es que en el blog me autocensuraba. ¿Por qué? Porque los homeschoolers, lamentablemente, tenemos que vendernos. En general, sentimos que tenemos que vender la idea de que el homeschooling es lo mejor del mundo, que es genial, que funciona a las mil maravillas y por eso sólo contamos la parte bonita. Ponemos la foto de la manualidad que salió bien, pero las que salieron mal las guardamos para nosotras; del día que los niños pasaron de hacer manualidades porque prefirieron estar 8 horas jugando a videojuegos obviamente no decimos nada. Y si el niño tiene un retraso en el desarrollo de su motricidad fina vamos a guardar el secreto mejor que la fórmula de la cocacola. Lo mismo vale para la lectoescritura, los idiomas o cualquier otra materia “escolar”. Nuestros hijos, en nuestros blogs, siempre serán los mejores, los que tienen mejores modales, los más apasionados y los más creativos. Y los más sociables también, claro. Eso es fundamental. De la colada pendiente y los cristales sucios no hablamos. Y del día que les gritamos a los niños porque tardaron en vestirse y llegamos tarde al médico tampoco nadie sabe nada. Ni del día que nos planteamos seriamente mandarles al colegio. Esas cosas no existen. Hay cosas que nunca pasan.
Pero, claro, una cosa es tu blog, donde cuentas lo que quieres y eliges qué enseñar y qué no enseñar, y otra cosa es abrirle las puertas de tu casa a la televisión. Ahí perdemos el control sobre el resultado y por eso es importante que tengamos claro cuál es el objetivo de salir en los medios. Ellos pueden ser nuestro peor enemigo o nuestro mejor aliado. Yo prefiero pensar que son un aliado, una herramienta que, si usamos de forma inteligente, trabajará a nuestro favor. Pueden ser la plataforma que nos sirva para darnos a conocer a la sociedad. Porque mientras la sociedad no conozca cómo somos realmente -y nos toca a nosotros desmontar todos los mitos que rodean al homeschooling- no lograremos que la ley reconozca esta opción educativa en igualdad de condiciones que las que ya existen. Y mientras la ley no lo reconozca, nos toca seguir vendiendo la moto.


Laura Mascaró
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